Antártida - Historia geológica

De la historia geológica de todos los continentes, la de Antártida quizás sea la más dinámica, pues ha cambiado clima, flora y fauna con más frecuencia que cualquier otro continente. De hecho gran parte de su historia geológica esta asociada con las de las masas terrestres conocidas actualmente como América del Sur, África, India y Oceanía.

Hace aproximadamente 250 millones de años, todas las masas de tierra emergente se encontraban unidas en un supercontinente llamado Pangea. Al comienzo de la era Mesozoica (250-65 millones de años) este supercontinente comenzó a separarse. Pangea fue dividida en dos mega continentes: Laurasia al norte, lo que actualmente corresponde a América del Norte, Europa y Asia. Y Gondwana al sur, hoy representada por África, América del Sur, Australia, Nueva Zelanda, India y la Antártida.

Gradualmente, una Antártida muy diferente de la que hoy conocemos, con un clima más templado y un bosque denso, comenzó a moverse unos pocos centímetros por año hasta llegar a su posición polar actual.

Con la formación del pasaje de Drake, que se estima ocurrió entre 49 y 17 millones de años atrás, América del Sur se separó oficialmente de la Antártida. Se piensa que en la separación de estos dos continentes se dio inicio a la Corriente Circumpolar, evitando así que las aguas más cálidas penetraran hacia el sur.

Por lo tanto con la formación del pasaje de Drake la Antártida se convirtió en el continente más aislado de la tierra.

Como consecuencia de la influencia del océano, las temperaturas en las costas del continente oscilan entre los -15º C a -35º C. Durante el invierno las temperaturas medias de las costas van desde -15º C a -30º C y hacia el interior del continente pueden llegar a los -70º C.

Los vientos son muy intensos y azotan las costas a velocidades que superan los 200 km por hora. Los temporales, sin truenos ni relámpagos pueden arrastrar hasta la nieve endurecida. Estos fuertes vientos asociados a las bajas temperaturas crean condiciones muy peligrosas para el hombre, por lo que se presta total atención a la sensación térmica a la hora de planificar actividades en el exterior de las bases.

Debido a que la capa formada en la superficie del continente contiene el 90% del hielo del mundo y refleja la vuelta al espacio entre el 50% y el 90% de las radiaciones solares que recibe, la Antártida determina el clima de la tierra, así como la circulación oceánica y atmosférica, influyendo de esta forma sobre todos los ecosistemas marinos y terrestres del planeta.