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Tierra del Fuego - Patagonia - Argentina, 25/10/2014 03:17 hs.   
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  Alacalufes o Halakwoolip  


  Alacalufes o Halakwoolip  

Diversas han sido las denominaciones que ha tenido esta etnia, debido a la amplitud del territorio en que se desarrolló su existencia y a la dificultad de obtener datos de esta naturaleza por navegantes y viajeros de otras épocas, así como también por la influencia que ejerció lo que anotaron algunos investigadores sobre el particular.

Mujer trenzando un cesto

Otro factor que debemos señalar se relaciona con la falta de entrenamiento auditivo de quienes recogían los testimonios lingüísticos; de allí la variedad de grafías que se encuentran en todos los escritos. Fitz-Roy fue el primero que designó a un grupo de indígenas que habitaban hacia el Oeste del Canal Beagle y el Estrecho de Magallanes con el nombre de Alikhoolip, indicando, además, la existencia de otros dos grupos. Sitúa al primero en la parte central del Estrecho de Magallanes, denominándolos Pecheray, debido a que estos indígenas lo recibieron con esta exclamación. El otro grupo que menciona lo ubica cerca de las aguas de Otway y Skyring, cuyo nombre no pudo averiguar, designándolos como Huemules. Se han encontrado yacimientos arqueológicos que muestran que llegaron en esos rumbos 6.000 años a.C.

Su estatura media era de 1,66 m. (indios pescadores de mediano cuerpo y mal proporcionados, según Juan de Ladrillo, 1557), y muchos relatos hablan de ellos como gente taciturna y triste. Vivían gran parte del día en sus canoas, y al anochecer acampaban en una choza en las playas. La posesión de la canoa de corteza confiere al individuo su independencia absoluta, mucho más que la construcción de una choza personal. Usaban el arpón, pero también la boleadora de una, dos o tres piedras. El arco, si lo sabían fabricar, casi no lo usaban.

La edad para el matrimonio se sitúa entre los 15 a 16 años para los varones y 13 o 14 años para las niñas, es decir, para los unos y los otros, un año después de la pubertad. Esta comienza en los muchachos hacia los 14 años, tal vez un poco antes; es en esta edad que dejan de andar desnudos. Entre las niñas, la pubertad tiene lugar hacia los 12 o 13 años. Los alacalufes practican la monogamia. El casamiento pasa a ser un acontecimiento que debe ser comunicado a todos, no sólo a parientes y conocidos más cercanos, sino también públicamente.

Candidato del yinciháua con la pintura facial usual.

Es difícil asegurar el número de miembros de un grupo o de una familia, así como también saber si los grupos que se conocieron, de 60 a 80 miembros estaban emparentados entre sí, y así constituían una única comunidad. Entre 8 y 10 individuos, aproximadamente, vivían juntos en una choza, y aunque se juntaran muchos al mismo tiempo y en el mismo lugar, cada familia se componía solamente del número de personas señalado arriba, y cada una en especial se preocupaba por su subsistencia y calefacción, la educación de los niños, la construcción y conservación de su choza y de su canoa. Todo el amor y cuidado que brindan los padres a sus hijos despierta a su vez un sincero y franco amor de su parte. Los niños desarrollan un gran amor por el juego, a menudo apasionado, lo cual es comprensible. La mayoría de las horas del día deben permanecer sentados inmóviles en la canoa de corteza. Los niños son completamente dependientes de sus padres, especialmente cuando aún son pequeños. Todo niño desde su nacimiento hasta la pubertad es educado única y exclusivamente por sus padres, quienes son las únicas personas que enseñan a la criatura e influyen con su propio ejemplo para educarla en las costumbres reinantes en la etnia.

Como casi ningún otro pueblo primitivo, la vida social de los alacalufes está exclusivamente fundada en la familia, a la cual toda persona está subordinada. No tienen ningún vínculo superior ni un ordenamiento según la forma de organización. La familia configura una unidad completamente independiente, sin ningún tipo de unión con otras familias u organizaciones. Los hombres más ancianos y los brujos tienen una cierta influencia o autoridad indefinida sobre la gente. La única autoridad fija es aquella del hombre sobre su familia. Sólo las mujeres sabían nadar (como en el caso de los yaganes), buceaban en busca de mariscos, con un canasto en la boca. Luego nadando iban a buscar la canoa que se quedaba alejada de la playa en las algas. En la canoa, son las mujeres las que reman, los hombres se quedan de centinela con el arpón para la pesca (lo mismo sucede con la mujer yámana o la mujer selk'nam, que se llevan todos los implementos, mientras el hombre permanece disponible con el arco para una caza eventual).

Los alacalufes están cohesionados por un efectivo poder estatal implícito, el cual los custodia y guía. Entre ellos no existe una autoridad personal visible que una a todo el grupo étnico y lo guíe. Por lo tanto, entre ellos no se encuentra ningún cacique o jefe, ninguna persona con una primacía sobre los otros miembros de la etnia.

La forma religiosa de los halakwoolip registra la típica creencia en un dios supremo, igual que la similar que se encuentra en algunos pueblos primitivos. Este superior se llama Xólas. En lo que concierne a su personalidad, se lo considera como un puro espíritu, según la expresión de los indígenas, es "como un alma después de la muerte", y tampoco antes ha poseído un cuerpo. Junto a este Xólas no existe ningún otro espíritu similar; su poder está por sobre todos los hombres, y por lo tanto, es esencialmente diferente del alma humana, la cual después de la muerte toma definitivamente una residencia junto a él. El owurkan, según Gusinde, podía ser considerado como médico, chamán o sacerdote encantador. Se ocupa tanto de las curas de males de salud y de la predicción del tiempo como de la influencia espiritual sobre la gente.

Espíritu del Yinciháua en posición inclinada.

Emperaire ha estudiado los espíritus alacalufes: Ayayema [quien] "cuando impone su presencia maléfica en los sueños, en las enfermedades, es preciso cambiar de campamento y emigrar a otra playa"; Kawtcho, el espíritu rondador de la noche, caminando bajo tierra durante el día; Mwono, espíritu del ruido rondando por las montañas y los glaciares. Mientras Emperaire expuso que "la existencia de un ser superior bueno no tiene prácticamente lugar en la vida religiosa de los alacalufes", algunos misioneros, como A. de Agostini, pensaban que los alacalufes creían en un ser bueno invisible llamado Alp-láyp, al cual le daban gracias cuando tenían copioso alimento, y en un ser malo, Alel-Cesislaber, un gigante que se llevaba las personas que cruzaba a su paso.

Creían que los buenos después de su muerte van a un bosque delicioso, a comer hasta hartarse de todo lo que les gustaba durante la vida, mientras los malos son precipitados en un pozo profundo de donde no pueden salir más.

Según el firme convencimiento de los alacalufes, es un ser superior el que lleva al alma individual desde la tierra hacia él, por encima de las estrellas, causando con ello la muerte, sin importar si la causa es una larga enfermedad precedente o un repentino accidente.

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